Una vida tortuosa
desde mis quince años tuve
cuando te conocí
aquella tarde de octubre.
De tu sonrisa me enamoré
con un guiño de tus ojos
me llevaste contigo
por los caminos pedregosos.
En los anales de mi vida
traspié tras traspié
con tu vida tropecé
una y otra vez.
En la desnudez de mis noches
deseaba mi libertad
pero con tus halagos
me volvías a conquistar.
Una vida convulsa
llena de avatares
numerosos desengaños
me empujaron a abandonarte.
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