En la noche desplegaron la marcha
las olas los llevaban al mar
la luna alumbraba el camino
para que ellos pudieran emigrar.
El viento soplaba y soplaba
llevando la patera al abismo
de unas vidas errantes
por conseguir un nuevo destino.
El cielo y el agua era su hogar
el balanceo, su cuna
cuerpo con cuerpo pegados en la noche
chirriando los dientes y mirando la luna.
Hambre y sed
en las noches largas y frías
miraban sin ver un horizonte
de estrellas confundidas.
La muerte silenciosa los acompañaban
en su largo e incierto destino
llevando sus cuerpos al borde
de un sueño profundo y olvido.
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