Las noticias afligen los corazones
de aquellos posibles desahuciados
con lágrimas en los ojos huyen
por la calle caminando.
Largo sufrimiento les espera
con sus maletas y equipajes
buscando alguna luz
que los libere del trance.
Nubes de lluvias caen de sus ojos
el corazón encogido y gimiendo
pidiéndole a los cuervos humanos
que los deje en casa, más tiempo.
El rencor y el odio aumenta
en los corazones desahuciados
observando el futuro incierto
sin casa y sin trabajo.
El trabajo es un bien escaso en manos del pueblo
el reparto de riquezas, en manos de los cuervos
que desde el nido observan
cómo aumentan sus dividendos.
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