martes, 28 de enero de 2014

En una noche de invierno
a otros brazos me llevaron
por los pasillos oscuros
envuelto en un trapo blanco.
Desgarro en la garganta
gritos en el corazón
oí desde lejos un gemido quizás
era mi madre la que lloró.
Una monja corría
a entregarme con mesura
sin volver la vista atrás
para no perder la cordura.
En una cuna blanca
me mecían cada noche
en una cuna blanca
me crié sin reproches.
Hoy busco y no encuentro
a la madre que me parió
aquella que oí llorando
por los pasillos de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario